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jueves, 26 de agosto de 2010

Hermanamiento entre Santander y Burgos, candidatas a Capital Europea de la Cultura 2016.




Hermanamiento entre Santander y Burgos, candidatas a Capital Europea de la Cultura 2016.




Palacio Real de la Magdalena en Santander.





El Palacio Real de la Magdalena es el edificio más emblemático de Santander, no tiene un estilo definido aunque se le cataloga como “pintoresquismo ecléctico”, una mezcla de estilos ingleses y franceses con incorporación de elementos típicos de la arquitectura montañesa. Se encuentra situado en la península del su mismo nombre, que tiene una extensión de 28 hectáreas.

En 1908 el Ayuntamiento de Santander comienza la construcción de un Palacio para los Reyes. Se realizó con la participación de todos los santanderinos mediante una suscripción popular. Los arquitectos cántabros Javier González Riancho y Gonzalo Bringas Vega son los encargados de realizar el proyecto, que se da por finalizado en 1912.

El 4 de agosto de 1913 tiene lugar la llegada de Sus Majestades, para tomar posesión de la nueva residencia palaciega. Los Reyes veranean en Santander durante 17 años consecutivos hasta 1930. Alfonso XIII encuentra en nuestra ciudad y su provincia el mejor lugar para practicar sus deportes favoritos las regatas de vela y la caza. También juega al tenis y a partir de 1915 con la inauguración del Campo de Polo, puede practicar este deporte en la Magdalena. De este mismo año son Las Caballerizas Reales.

La prensa recogía a diario el “Veraneo Regio” dando cuenta de la vida y las actividades de la Familia Real que frecuentaba las playas de El Sardinero, famosa ya internacionalmente por sus “Baños de Ola.”En esta playa estaba instalada la caseta real “La Caracola” a la que acudían toda la familia casi a diario. Mientras en el Palacio se celebraban numerosas actividades de gran resonancia, entre otras algunos Consejos de Ministros

En las diferentes visitas estivales Los Reyes inauguran distintos centros oficiales, como la Biblioteca Municipal o el Banco Mercantil y se interesaron por los problemas de la ciudad, a la que también acude a veranear la aristocracia española. El Sardinero y las calles de alrededor sufren una gran transformación con la construcción de villas y casonas para estos nuevos veraneantes. Además del Hotel Real, el nuevo Gran Casino de El Sardinero, uno de los más antiguos de España y el Hipódromo de Bellavista que se convertirán en el centro de ocio y cultura del Santander de esta época.

En la década de los años veinte se crearon los Cursos Internacionales de Verano de Santander y en 1932 la Universidad Internacional de Santander, esta ultima celebrara sus cursos en el Paraninfo construido para el efecto y las Caballerizas, remodeladas como residencia de estudiantes a partir de 1933 y su primer rector fue Menéndez Pidal.

En los cursos participaron las figuras más prestigiosas de la intelectualidad española de estos años y aparte de los profesores y conferenciantes, fueron numerosos los invitados, como don Miguel de Unamuno o Federico García Lorca. Este último acudía con su taller de teatro La Barraca y tenia especial resonancia por sus interpretaciones del teatro universitario. Estas representaciones, se realizaba el patio exterior de las Caballerizas.

Tras un paréntesis por la guerra civil española hay que aguardar hasta 1949 para que se reinstalen en El Palacio los Cursos de Verano de la Universidad Internacional denominada a partir de esa fecha “Menéndez Pelayo”(UIMP).

En 1977 el Ayuntamiento de Santander mediante convenio con el Conde de Barcelona recuperó el Real Sitio de la Magdalena y desde esa fecha el parque permanece abierto al publico, él mas visitado de la ciudad de Santander.

En 1982 el palacio fue declarado “monumento histórico artístico” y en diciembre de 1993 comienzan las obras de rehabilitación de las edificaciones de la Magdalena. Obras que fueron terminadas en 1995 e inauguradas por Sus Majestades Don Juan Carlos y Doña Sofía el 14 de junio del mismo año. Desde esa fecha La Magdalena se utiliza como Palacio de Congresos y Reuniones aunque sigue conservando en sus salones museísticos y aulas “el duende” que reconocen todos los que la visitan.

El Capricho de Gaudí en Comillas (1883-1885).









Esta obra corresponde a una época en la obra de Gaudí en que la influencia árabe está muy presente, al igual que la Casa Vicens y la Finca Güell.

El promotor de esta obra fue Máximo Díaz de Quijano, quién encargó a Gaudí, en 1883, la construcción de una villa de recreo en Comillas, a las afueras de Santander (norte de España).

Se trata de un edificio con planta en forma de "u" que se puede inscribir en un rectángulo de 15x36 metros, y se compone de semisótano, planta baja y desván.

En el semisótano, que no ocupaba toda la planta de la casa debido al desnivel del terreno, se distribuían la cocina, el lavadero, el garaje y dependencias para el servicio. En la planta baja se encontraban el comedor, el salón y los dormitorios, y el desván se dedicaba a otros usos. Dos escaleras de caracol, una situada en el vestíbulo de entrada y la otra, cerca del comedor, permitían la comunicación entre las distintas plantas.

La fachada se compone de sillería almohadillada con juntas horizontales muy marcadas, en la zona inferior (semisótano), y de fábrica de ladrillo de color amarillo y rojo alternadamente, con franjas de azulejos en relieve que representan hojas verdes y girasoles, en la parte de planta baja y desván. Destaca la puerta de entrada por encontrarse dentro de un pórtico formado por cuatro columnas con capiteles adornados con motivos vegetales, y por haber encima de ella una torre que recuerda los minaretes árabes y que permite avistar el mar desde su punto más alto.