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viernes, 25 de noviembre de 2011

Mujer árabe.... ¿VIP?

En la actualidad la mujer árabe se encuentra en una situación de sumisión, la mujer es inferior al hombre por naturaleza teniendo éste la primacía total y absoluta sobre ella.
En un fragmento del Corán podemos contemplar esta dominación:

“Los hombres están por encima de las mujeres, porque Dios ha favorecido a unos respecto de otros, y porque ellos gastan parte de sus riquezas a favor de las mujeres.
 A aquellas de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, confinadlas en sus habitaciones, golpeadlas. Si os obedecen, no busquéis pretexto para maltratarlas. Dios es altísimo, grandioso”
Pero contrariamente a lo que se cree, en sus albores, el Islam representó una mejora en la condición de la mujer e incluso llegó a hablar de ella en la “edad de oro femenina”.
Además, la situación de sumisión a la que está sometida la mujer no es exclusiva del mundo árabe, ya que el cristianismo o el periodismo también fueron protagonistas de esas prácticas.
Así la iglesia consideraba que el silencio era un papel femenino, el pensamiento, el arte o la sabiduría son espacios masculinos sólo las mujeres nobles podían tener apetencias intelectuales.
La mujer árabe está restringida al ámbito doméstico, depende económicamente de su marido, el acceso a la educación está vedado, casi el 90% de las mujeres son analfabetas; en el mundo sólo puede desempeñar sectores que son poco apreciados por el hombre, como puede ser el oficio de maestra, enfermera o comadrona.
Debido a la rivalidad entre el mundo oriental y el occidental, está prohibido adoptar costumbres occidentales ya que se consideran pecaminosas; la mujer no puede vestir ni pintarse a la manera occidental y siempre deben de salir con la burka, que es una especie de saco que cubre todo su cuerpo.
Ante todas estas injusticias, la mujer árabe comienza a revelarse y sobre todo a finales de los 80, surgen las primeras actividades literarias de mujeres que luchan contra la dominación del hombre y defienden la igualdad y libertad que merecen como cualquier ser humano.