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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Por los pelos... VIP.

Peinados y musas

En la moda, como bien es sabido, todo vuelve. Los pantalones de campana o los de pata de elefante reinaron en el 2000, sin dar señales de vida desde los años 70. Más tarde, gracias al reinado del pitillo, no los volvimos a ver hasta ahora, donde la inspiración seventies nos invade por todos los blogs de moda que se precien. Con los peinados pasa lo mismo. Musas de los años 20, 60 o 70 reaparecen en escena dejando claro que en su época marcaron un estilo, y que éste reaparece en nuestros días.
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A la izquiera, Iris Strubegger en el backstage del desfile PV 2011 de Dior. A la derecha, su inspiración, Betty Page, pin up de los 50 que hizo famoso su flequillo cortado a la mitad, todo un incono de la época. Éste sólo es apto para chicas con la cara fina.

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En mi anterior post ya hablé de ambas y del pelo corto. Mia Farrow fue de las primeras en llevarlo, ya que no es algo que abunde, requiere mucha personalidad por parte de la chica que lo vaya a llevar. Merethe Hopland, con el mismo peinado, está idéntica.

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Jane Birkin y su flequillo recto a la altura de las cejas conquistaron (entre otras muchas cualidades) a Serge Gaingsbourg. Inspiración tomada por Freja Beha antes de que se cortara el pelo (desastrosamente, por cierto. Ahora está mucho mejor).


Brigitte Bardot. Ondas, y un pequeño recogido algo despreocupado que mostró en Y Dios creó a la mujer, marcando la nueva sensualidad femenina. Flequillo abierto por delante, desigualado, que crece con movimiento sobre las orejas y da aspecto de muñeca. Uno de los flequillos más difíciles de conseguir, pero que me encanta.

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Años 70, ondas, pelo a un lado y, para remarcarlo más, labios rojos. Jerry Hall y las muy vistas noches de Studio 54 no se podían quedar atrás. Divas Glam, lentejuelas y bolas de cristal.

La inspiración siempre es una parte importante a la hora de la creación. Ya sea en arte, moda, o peinados. Gracias a la reinterpretación, la esencia no se queda ahí, en la musa, la que puso de moda. La esencia viaja y se refleja, se mueve y se transforma. Por eso es importante no copiar el estilo o el peinado de nuestros iconos vintage. Hace falta reinterpretarlo y llevarlo a nuestro terreno.