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viernes, 27 de enero de 2012

Holocausto no solo Judio.




A parte del terrible exterminio judio, hay que recordar que fueron masacrados e intentado aniquilar gitanos, disidentes políticos, comunistas, homosexuales, etc.. . Hay veces que los mismos alemanes con toda el sentido de culpa que tienen no se acuerdan de estos y sólo recuedan a los judios.




Si bien la mayoría de los condenados a muerte en las cámaras de gas de los campos de concentración nazis durante la II Guerra Mundial fueron judíos, estos no fueron los únicos que sufrieron esta condena. Los gitanos, los homosexuales, los enfermos mentales y los disminuidos psíquicos y físicos fueron otros de los colectivos afectados por las deportaciones y condenas a muerte en los campos de concentración. Los siguientes textos, extraídos del “site” que Dominique Natanson mantiene dedicado al holocausto tratan sobre este asunto.

 
Algunos gitanos fueron condenados a trabajos forzados en el campo III C, denominado el "campo gitano". Los demás fueron exterminados a su llegada o poco después. Los gitanos, explotados como mano de obra barata, debían trabajar en una fábrica de ladrillos, en un aserradero, y debían cavar canales de irrigación. Terminaban por morir igualmente, vencidos por el hambre y el agotamiento. Los gitanos vivían en tiendas o a cielo abierto, hambrientos y descalzos, bajo el sol y la lluvia. El alimento que recibían era aún peor que el de los otros prisioneros y los oustachis (los nazis croatas) encontraban un placer especial en golpearles y azotarles. A la caída de la noche, sacaban a algunos del campo para matarles.

Algunos prisioneros no gitanos intentaron esconder a los gitanos de los oustachis. Entre ellos había un violinista llamado Jovanovic. Pero el comandante del campo, Filipovic, le descubrió y le mató. El botiquín del campo no atendía a los gitanos. El capellán de los oustachis, apodado "padre Satán" ordenó que todos los gitanos enfermos fueran ejecutados. Algunos de los gitanos llegados a Jasenovac eran músicos. Los oustachis crearon numerosos grupos de músicos gitanos. En junio de 1.942 ellos y otros prisioneros fueron obligados a tocar en concierto. Fueron ejecutados nada más terminar.

Las condiciones de vida del campo III C eran tan terribles que se debían recoger cada mañana casi cuarenta cuerpos de prisioneros muertos por el frío. Bozidar F. Trabajaba en la lavandería del campo. Pudo ocultar su identidad. Otro gitano - un violinista llamado Vaso- tocaba en la orquesta del campo. Ellos dos fueron los únicos, junto a dos gitanos alemanes de Turingia que habían trabajado en una forja como fogoneros, que sobrevivieron a la carnicería hasta los últimos días del campo.

El exterminio en Ustice y Gradina.

Un superviviente, Dusan Culum, recuerda: " Todos los días, llegaban a Jasenovac de seis a doce vagones de gitanos. Debían desembarcar del tren ante el campo y sentarse en el suelo. El comandante del campo, Luburic, u otros responsables oustachis les señalaban el lugar donde serían instalados para trabajar. Los oustachis cogían primero a los hombres y les contaban que serían enviados a Alemania. Les hacían cantar "Bendito sea Pavelic (el jefe nazi croata)" y les embarcaban. Les hacían montar en balsas para cruzar el río hasta Ustice y les llevaban a casas cuyos ocupantes servios habían sido asesinados. Las casas estaban rodeadas de espino y formaban un pequeño campo. Después, los oustachis mataban a los gitanos a mazazos y los enterraban en los jardines. Tras haber matado a los hombres, volvían y mataban a las mujeres y a los niños".

A otros recién llegados les contaban que serían enviados a Bosnia e instalados en las tierras de los partisanos que habían huido al monte. "Que Dios os bendiga", dijo una vieja gitana al escucharlo. Los gitanos atravesaron el río para alcanzar Ustice. Los hombres fueron conducidos a la orilla, atados de cinco en cinco y asesinados. Los oustachis regresaron enseguida para matar a las mujeres y los niños. Como la capacidad de exterminio del campo de Ustice se reveló insuficiente en relación al número de prisioneros llegados a Jasenovac, se abrió un nuevo centro de exterminio en Gradina. Un grupo de hombres, mujeres y niños fue conducido directamente por tren a Gradina sin pasar siquiera por el campo de Jasenovac. Se les ordenó cantar durante el viaje las canciones que entonaban en la celebración de las bodas. A su llegada a Gradina fueron ejecutados y enterrados en fosas comunes.

Un superviviente describe el modo en que fue conducido otro convoy de mujeres y niños, en canoa, a Gradina. Los prisioneros habían cavado allí una fosa. Las mujeres fueron llevadas hasta el borde de la fosa, primero en grupos, luego una a una, para ser abatidas. Después, el grupo encargado del trabajo debió cavar otra fosa. Los vestidos de los gitanos asesinados eran enviados a un fábrica textil del campo, y de allí a una fábrica en Zagreb, cuyo propietario era Pripic. Algunos gitanos cavaban las tumbas. Cada cierto tiempo, los trabajadores de estos grupos eran abatidos, y se formaba un nuevo grupo. En 1.945 fue asesinado el último de ellos, y ningún testigo de Ustice sobrevivió.

La evasión de Jasenovac.


Simon Kotur formó parte del comando encargado de cavar las tumbas del campo III C. Según cuenta,
"450 de nosotros fueron escogidos para ser reemplazados por nuevos obreros. Nos ataron las manos y nos enviaron en lanchas para cruzar el río Sava. Pudimos distinguir un grupo de gitanos en la otra orilla, cavando nuestras tumbas. Ellos nos gritaron: "No os matarán esta noche. No hemos podido hacer una fosa tan grande para todos vosotros". Todo el día estuvimos viéndoles cavar nuestras tumbas. Mi amigo Branko me dijo: "Nos mataran mañana. Es necesario fugarse de cualquier forma". Acordamos que cuando los oustachis comenzaran a llevarnos hacia la fosa, nosotros saltaríamos detrás y huiríamos a la carrera. Los oustachis mataron a 20 de nosotros esa noche. Por la mañana, vimos a los otros gitanos cavar nuestra tumba hasta el mediodía. A las 4 de la tarde, estos gitanos, escoltados, nos trajeron un guiso. Tres horas después, los que habían tomado esta comida fueron presa de convulsiones y murieron. A las 9 de la noche, los oustachis comenzaron a reunir a los que quedábamos. Nos ordenaron desnudarnos. Stevo saltó sobre un oustachi y gritó: "¡ Corred, muchachos!" Yo pude pasar bajo la cerca y correr hacia el lugar donde el río Una confluye con el Sava. Cuatro de los nuestros lograron escapar y atravesar los campos corriendo hasta Prodsara".
Joka Nikolic también pudo escapar antes de la ejecución y esconderse entre los rosales junto al río. Más tarde, se unió a los partisanos. Volvió a reencontrarse con Janko Gommen, otro fugado de Jasenovac. Tras múltiples evasiones, los gitanos fueron puestos bajo la vigilancia de guardianes armados con ametralladoras y atados de dos en dos cuando eran conducidos a la ejecución.

( Citas extraídas de Donald Kenrick y Grattan Puxon: Los gitanos bajo la opresión nazi. Centro de Estudios Gitanos, CRDP, Midi-Pyrénées, Toulouse, 1.996)
 

Decenas de millares de homosexuales fueron deportados por los nazis. La organización de esta deportación no fue sistemática y, al contrario que los judíos y los gitanos, la mayoría de los homosexuales no eran exterminados a su llegada al campo. En Francia decenas de homosexuales fueron arrestados, sobre todo en el este del país, en Alsacia y Moselle que eran entonces provincias alemanas. Los arrestos pudieron ser efectuados gracias a los ficheros que había realizado la policía francesa antes del inicio de la guerra. El origen de esta deportación está en relación con el racismo: la homosexualidad era un delito porque impedía la reproducción de la pretendida “raza germánica”.
 
Documentos históricos:  
1. Discursos nazis sobre la homosexualidad:
Si admito que hay de uno a dos millones de homosexuales eso significa que un 7 u 8% de los hombres son homosexuales. Y si la situación no cambia, significa que nuestro pueblo será infectado por esta enfermedad contagiosa. A largo plazo, ningún pueblo podría resistir a tal perturbación de su vida y su equilibrio sexual... Un pueblo de raza noble que tiene muy pocos niños posee un billete para el más allá: no tendrá ninguna importancia dentro de cincuenta o cien años, y dentro de doscientos o quinientos años estará muerto. La homosexualidad hace encallar todo rendimiento, destruye todo sistema basado en el rendimiento. Y a esto se añade el hecho de que un homosexual es un hombre radicalmente enfermo en el plano psíquico. Es débil y se muestra flojo en todos los casos decisivos... Nosotros debemos comprender que si este vicio continua expandiéndose en Alemania sin que lo combatamos, será el final de Alemania, el fin del mundo germánico.
 Discurso de Hitler sobre la homosexualidad pronunciado el 18 de febrero de 1937.

Hay que abatir esta peste mediante la muerte
 De un discurso de Hitler del 16 de noviembre de 1940.

2. Testimonios de prisioneros de campos de concentración nazis.
En los campos, los homosexuales eran sometidos a las mismas privaciones, brutalidades, trabajos forzados, experimentos médicos... pero además llevaban un triángulo rosa por lo que eran sometidos a vejaciones aun más graves. Algunos fueron dejados a los perros de las S.S. para que los devorasen antes que a los otros deportados. 
Testimonio de Pierre Seel acerca del campo de concentración de Schirmeck.
   
 
 
 


En la Alemania de entreguerras, científicos racistas como K. Binding y A. Hoche desarrollaron las ideas que iban a conducir a justificar la destrucción de “vidas sin valor”, de “existencias superfluas”, de “espíritus muertos”, de “envoltorios humanos vacíos”. Esta concepción, llamada “eugenismo” se inspiró en la idea de Darwin de la “lucha por la vida” y condujo a la exterminación de “seres inferiores”: alcohólicos, epilépticos, psicópatas, enfermos, débiles de espíritu, inválidos y enfermos incurables.
A través de la prensa y de la radio los nazis fueron acostumbrando poco a poco a los alemanes a concebir y a admitir una especie de “eutanasia” para estas personas. Además también se justificaban estas muertes porque, según ellos, eran personas incapaces de desarrollar un trabajo pero que consumían los recursos, y esto era inadmisible para un país en guerra.
Este es, por ejemplo, un problema de matemáticas que resolvían los niños en las escuelas nazis:
Un enfermo mental cuesta diariamente unos 4 marcos, un enfermo 5,50 marcos, un criminal 3,5 marcos y un apprenti 2 marcos.

1.        Haced un gráfico con estas cifras.
2.        Según prudentes estimaciones, hay en Alemania 300.000 enfermos mentales, epilépticos, etc. que reciben cuidados permanentes. Calculad cuanto cuestan anualmente estos 300.000 enfermos mentales y epilépticos. ¿Cuántos préstamos a fondo perdido (no reembolsables) de 1.000 marcos se podrían hacer para jóvenes matrimonios si este dinero pudiera ser ahorrado?.
Citado pro H.J. Gamm, Der braune Kult, Hamburg, Rútten una Loening, 1962.
 
La solución fue simple para los nazis: Había que deshacerse de los enfermos mentales y los epilépticos.
Una circular del ministerio del Interior alemán datada el 18 de agosto de 1939 obligaba a los médicos y a las comadronas a declarar qué niños nacían con deformidades. A éstos se les mataba enseguida mediante inyecciones de morfina o de escopolamina. Se creó un comité para el estudio científico de las enfermedades graves, hereditarias y congénitas y para estudiar los modos de aplicación de este tipo de “eutanasia”.. El 1 de octubre de 1939 una carta de Hitler (datada sin embargo en 1 de septiembre de ese mismos año) autorizaba a los médicos a “proporcionar una muerte misericordiosa a los enfermos incurables, según su apreciación tan rigurosa como sea posible”. La operación de eliminación de internos de los hospitales y manicomios comenzó en octubre de 1939, disimulada bajo el nombre de “código T4” (el lugar de la central, situada en el número 4 de la calle Tierganten de Berlín). La operación comportaba la selección de víctimas por una comisión de control (que juzgaba en la mayoría de los casos sobre la información contenida en los dossieres), el traslado a uno de los seis institutos de “eutanasia” repartidos sobre todo el territorio, la ejecución mediante monóxido de carbono (las inyecciones de morfina y de escopolamina se mostraron ineficaces), la incineración y una notificación de defunción y de condolencias para las familias.
 
La cámara de gas del centro de exterminio de Bradenburg era así: .
La sala de la muerte, antes de su instalación, había estado camuflada como sala de inhalación. Los muros estaban sellados. Más tarde se añadió al camuflaje duchas fijas en el techo, alimentadas por canalizaciones ficticias. A lo largo del muro, a diez centímetros del suelo, corría una canalización conectada a botellas de gas. En este tubo se habían hecho numerosos y minúsculos orificios a través de los cuales el gas se expandía por toda la sala. Las botellas de gas estaban en una habitación posterior, disimuladas por un revestimiento.

 Publicado en E. Kogon, H. Langbein y A. Rückerl, Les chambres à gaz, secret d’Etat, París, Editions de Minuit, 1984.

 
Aunque las operaciones se desarrollaban con gran discreción, usando un lenguaje codificado, los rumores circulaban y las familias se inquietaban. Las iglesias protestante y católica se alarmaron. El 3 de abril de 1941, monseñor von Galen, obispo de Münster, denuncia estos asesinatos. Fue seguido por os obispos de Fulda y de Limburg. El 24 de agosto de 1941 Hitler ordenó oficialmente la detención del programa T4. En esta fecha las víctimas eran ya 70.273 repartidas de la siguiente manera: 9.839 en Grafeneck, 9.772 en Brandenburg, 8.601 en Bemburg, 18.269 en Hatheim, 13.720 en Sonnenstein y 10.072 en Hadamar.
En la realidad, la eliminación de enfermos mentales e incurables continuó discretamente hasta 1945. Los centros de “eutanasia” recibían además convoyes de detenidos procedentes de campos de concentración que habían sido juzgados inútiles para el trabajo. Los documentos señalan la muerte, por ejemplo, de 5.000 detenidos procedentes de Mauthausen y de otros 3.000 de Dachau. El número de víctimas estimado en esta segunda fase de la operación T4 asciende a más de 30.000. Todos los ancianos judíos internos en establecimientos terapéuticos fueron matados de esta manera. La “eutanasia” permitió a los nazis asesinar a más de 100.000 víctimas indefensas. Fue la primera vez que se realizó un exterminio biológico justificado por el concepto de “higiene racial”; y la primera vez que fueron experimentadas las cámaras de gas que luego se usaron en las exterminaciones masivas de prisioneros de campos de concentración.



EL HOLOCAUSTO: las víctimas gitanas
Por Cintia Broggi

“De la A su primera letra, a la Z, la ultima, Aus
chwitz deletrea el alfabeto del horror. Fueron hombres quienes concibieron Auschwitz, hombres los que fueron asesinados. Unos y otros ni se vieron ni se hablaron. Entre ellos se halla implicada, para siempre, toda la humanidad”.
Yves, Ternon.



En el colectivo imaginario de un gran número de personas, cuando se menciona la palabra HOLOCAUSTO, inmediatamente, casi como si fuera un acto automático de sus mentes, dicha palabra es asimilada con el pueblo judío. Sin embargo, como según lo expresa Yves Ternon, en Auschwitz se halla implicada toda la humanidad. Si bien entre los victimarios activos se encontraba la población alemana, el resto del mundo, permanecía al margen de los hechos ocurridos en Europa entre 1933-1945. Entre las víctimas del nazismo, se encuentran no sólo judíos sino también enfermos mentales, prisioneros de guerra soviéticos, comisarios bolcheviques, homosexuales, testigos de Jehová, polacos, rusos, serbios, rumanos, ucranianos, presos de guerra de distintas naciones, comunistas, gitanos y víctimas cuya nacionalidad nunca pudo ser conocida.
Es tarea de los historiadores reconstruir lo que sucedió con el HOLOCAUSTO, pero es tarea mas ardua la del lector que tiene que interpretar la veracidad de estos hechos. Porque de todo lo que he leído hasta este momento, me demuestra que hay historiadores que niegan la existencia de víctimas no judías del holocausto, y otros que refutan esta posición fundamentando que los negacionistas ni siquiera se molestaron en verificar los registros históricos.
Cuando comencé a buscar información sobre los víctimas no judías del Holocausto, al leer unas pocas páginas, me surgió la hipótesis de este trabajo: ¿El hecho de que las víctimas no judías quedaron olvidadas, se debe a que ellas mismas no impulsaron políticas de reconocimiento a nivel mundial, o porque la historia les niega su existencia?
Sin embargo, por cuestiones de complejidad, en el desarrollo del presente trabajo analizaré como víctimas del Holocausto al pueblo gitano, sus similitudes y diferencias con el pueblo judío, el motivo por el cual este grupo étnico quedó olvidado o excluido de este período histórico, y su situación actual.

LA CUESTION GITANA
Según lo expuesto por el Museo de la Memoria del Holocausto de EE.UU: “Por siglos, los europeos consideraron a los gitanos como “parias” gente de extraña apariencia, lenguaje y costumbres. En la Alemania moderna, la persecución de los gitanos precedió al régimen nazi. Aunque los gitanos gozaban de todos y los mismos derechos de ciudadanía establecidos en el art. 109 de la Constitución de Weimar, ellos fueron sujetos a leyes especiales y discriminatorias. En Julio de 1926, se estableció una ley que declaraba “La lucha contra los gitanos, vagabundos y desocupados”, y requería el registro sistemático de todos los gitanos. La ley prohibía a los gitanos recorrer o acampar en banda, y aquellos gitanos incapaces de demostrar un empleo regular, corrían el riesgo de ser llevados a trabajos forzados por más de 2 años. Esta ley llegó a ser norma nacional en 1929”
En 1933, una vez instaurado el régimen nazi y con las leyes anti- gitanas vigentes, se comenzaron a adoptar medidas para excluirlos. Los fundamentos para dicha exclusión, plasmados en las leyes de Nüremberg, si bien éstas no hacían mención expresa de los gitanos, se interpretaba que al igual que los judíos, pertenecían a minorías racialmente distintivas con “sangre extraña”, por lo que se le suprimieron los derechos acordados a los ciudadanos del Reich. De manera tal, que quedaron prohibidos los casamientos entre alemanes y “no arios”, considerados como no arios los judíos, los gitanos y los negros.
En 1936, fue abierta en Munich una oficina para “la lucha contra la plaga gitana”. Esta oficina llegó a ser la sede central de un banco de datos sobre los gitanos. En Julio de ese año se abrió un campo de concentración gitano, denominado Zigeunerlager, establecido en los suburbios de Marzahn, en Berlín. [5]
En 1938 cuando Alemania invade Austria, se aplican las leyes de Nüremberg a los gitanos austríacos. Se abrieron dos campos especiales de concentración, uno en Octubre de 1939, y el otro en Noviembre de 1940.
Las condiciones de vidas en los campos eran atroces y muchos de los prisioneros fallecieron ahí. En estos campos, se reclutaban gitanos austríacos para registrarlos como policías o para que realizasen trabajos forzados.
En Junio de 1938, mil gitanos alemanes fueron deportados a campos de concentración en Buchenwald, Dachau, Sachsenhausen y Lichtenburg (un campo para mujeres). Un año después, miles de gitanos alemanes y austríacos llegaron a estar encarcelados en los campos de concentración de Mauthausen, Ravensbrück, Dachau y Buchenwald. En los campos de concentración, todos los prisioneros usaban distintivos, lo que le permitía a los guardias y oficiales de campo identificarlos por categoría. Los gitanos usaban parches triangulares negros, el símbolo de los “asociales”; o parches verdes, el símbolo para los criminales profesionales; y a veces, la letra “Z”.
Además , en 1938, apareció una primera publicación referida a “La Solución Final de la Cuestión Gitana”, y fue repetida por Himmler en la Circular del 8 de Diciembre de 1938. En la misma, Himmler ordenaba el registro de todos los gitanos en el Reich, que fueren mayores de 6 años, y también disponía su clasificación (la de los gitanos) en tres grupos raciales: los gitanos puros, los medio gitanos y personas nómadas que se comportaran como gitanos. [6]
Estas medidas apuntaban a reafirmar la homogeneidad de la nación alemana, por lo que se debía separar físicamente al pueblo gitano del pueblo alemán.
Probablemente, Himmler, al dictar este decreto, se basó en las investigaciones realizadas por el Dr. Ritter hasta ese momento. La investigación sobre “la genealogía de la raza” había sido encomendada por Hitler en 1937, para demostrar que ciertas minorías étnicas no pertenecían a la “raza aria”. Ese mismo año, el Dr. Ritter funda un centro de investigación sobre la higiene racial y biológica de la población que estaba vinculada a la Oficina de Salud del Reich.  En Mayo de 1938, Ritter y sus colaboradores, se mudan a Berlín para localizar y clasificar por raza a los gitanos de Alemania y Austria.
Los niños gitanos también fueron víctimas del régimen nazi, eran reclutados en campos de concentración con sus familias, y estudiados y clasificados por científicos de la raza.
Entre 1933 y 1939, varios niños Roma o Sinti fueron separados de sus familias y llevados a orfanatos pertenecientes al Estado alemán. Al igual que los niños judíos, los niños gitanos tuvieron que soportar las burlas e insultos de sus compañeros.
En Enero de 1940, 250 niños gitanos de Brno fueron asesinados en Buchenwald, donde se los utilizó como conejillos de india para probar la eficacia de los cristales de gas de cianuro “ZIKLON- B”, que más tarde serian utilizados en las cámaras de gas.
En Septiembre de 1939, tuvo lugar una “Conferencia sobre política racial” presidida por Reinhard Heydrich, en Berlín, donde se discutió la mudanza de 30.000 gitanos alemanes y austríacos a la Polonia ocupada.
Es a partir de ese momento, que los gitanos comienzan a sufrir el mismo destino que los judíos: las deportaciones y los asesinatos sistemáticos. Sin embargo, los motivos por los cuales ambos grupos eran perseguidos, eran opuestos: los judíos a causa de su fe y su éxito económico, los gitanos por su carencia de religión y su pobreza.
En Mayo de 1940, comienza la “reubicación en el este”, 2.800 gitanos son transportados a Lublin en la Polonia ocupada.
En el comienzo de Noviembre de 1941, 5.000 gitanos austríacos fueron deportados al ghetto de Lodz y de ahí a Chelmno, donde ellos estuvieron entre los primeros a ser asesinados en camiones de gas en Diciembre de 1941 y Enero de 1942. Similarmente, en el verano de 1942, los gitanos alemanes y polacos encarcelados en el ghetto de Varsovia fueron deportados a Treblinka, donde fueron gaseados. Los gitanos alemanes fueron también deportados a los ghettos de Biabystok, Cracovia y Radom.
En Junio de 1941, Hitler ordenó el exterminio sistemático de todos los judíos, gitanos y funcionarios comunistas de la Unión Soviética. Reinhard Heydrich fue el encargado de dar la orden a los Einsatzgrupper de matar a todos los judíos, gitanos y enfermos mentales. Si bien hasta el día de hoy, no fue encontrada toda la documentación relacionada con esta orden, se sabe que la “Solución Final de la Cuestión Judía” existió. Asimismo, el 17 de Octubre de 1939 fue enviada una carta de la Oficina de Seguridad del Reich hacia sus agentes locales, mencionando que la “Cuestión Gitana pronto será regulada en todo el territorio del Reich”. El 15 de Diciembre de 1942, Himmler firmó la orden de deportar a todos los gitanos alemanes a Auschwitz. La “Solución Final” de la “Cuestión Gitana” había comenzado. 
Según lo comentado por Ian Hankock; en un articulo presentado en Washington, en 1987, en una conferencia sobre el destino de los víctimas no judías del Holocausto, la Dra. Erika Thurner, de la Universidad de Linz, expuso: “El infame decreto Auschwitz de Heinrich Himmler, del 16 de diciembre de 1942, puede ser visto como la fase terminal de la solución final de la cuestión gitana. El decreto sirvió de base para la exterminación completa. De acuerdo a las instrucciones para su implementación, de 1943, todos los gitanos –independientemente de su mezcla racial- serían destinados a campos de concentración. El campo de concentración para familias gitanas en Auschwitz-Birkenau fue previsto como su destino final (...). Opuesto al hecho que la decisión de buscar una solución final para la cuestión gitana llegó en una fecha posterior a la de la cuestión judía, los primeros pasos para exterminar a los gitanos fueron dados antes de esta decisión política”. 
En Agosto de 1944, unos 2.900 romaníes fueron gaseados y cremados en Auschwitz-Birkenau en un solo acto, que es recordado como ZIGEUNERNACHT.
El numero de muertes correspondientes al pueblo gitano oscila entre “medio millón y un millón y medio”. De igual modo, la Organización Internacional para la Migración, una institución creada para localizar y compensar a víctimas romaníes sobrevivientes del Holocausto, establece que “investigaciones recientes indican que más de un millón y medio de gitanos fallecieron durante la era nazi”.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el genocidio gitano fue ignorado. “Ningún gitano fue llamado a testificar ante los tribunales de Nüremberg.
La cuestión no fue abordada hasta finales de los años setenta. Fueron los hijos de los supervivientes quienes, a través de manifestaciones y huelgas de hambre, exigieron reparaciones al Gobierno de la Republica Federal Alemana, el cual rechazaba sus demandas de ciudadanía cuando las familias de estos gitanos habían vivido en Alemania desde hacía muchas generaciones”.
Como bien señalan algunos pocos historiadores, que han destinado parte de sus investigaciones a lo que sucedió con el pueblo gitano, tras la finalización de la guerra, en los años posteriores a 1945, la comunidad gitana había quedado desbastada: las pocas instituciones educativas y culturales de los Roma o Sinti europeos habían sido destruidas; las personas mayores que eran las encargadas de transmitir sus costumbres a las generaciones venideras estaban muertas; de los sobrevivientes, un numero muy reducido podía leer o escribir, lo que dificultaba aun más el hecho de hacerle saber tanto a los descendientes gitanos como al resto de la humanidad el período de terror vivido por ellos durante la vigencia del régimen nazi.



CONCLUSIÓN
A partir de todo lo expuesto, es que quiero hacer hincapié en la etapa final del genocidio gitano, donde, haciendo referencia a Yves Ternon, que en los juicios de Nüremberg ningún gitano fue llamado a declarar ante dichos tribunales, sino hasta culminada la década del ´70 , cuando descendientes de gitanos exigieron las reparaciones pertinentes al Gobierno Alemán. Es esta parte la que refleja a mi entender, que a pesar de no haber impulsado el pueblo gitano una gran política de reconocimiento a nivel mundial, sigue siendo la historia la que les niega su existencia. Porque por mínimo que hayan sido sus esfuerzos por obtener algún tipo de indemnización, el pueblo alemán, y gran parte de la población mundial, hacen de los gitanos su principal blanco de todo tipo de discriminación y exclusión.
Siendo la historia del pueblo gitano, una historia aun sin contar, creo y esto lo expreso siguiendo el pensamiento de Maura de Bernart, una socióloga de la Universidad de Bolonia, Italia, siendo ella descendiente de víctimas judías del Holocausto, que “el problema no está sólo en las reparaciones y los reconocimientos legales, sino que el problema tiene que ver con la identidad personal y del grupo, con las relaciones intergeneracionales y con los procesos de socialización, particularmente en situaciones post- genocidas”.


BIBLIOGRAFÍA

HANCOCK, Ian. “Los romaníes y el Holocausto. Una nueva perspectiva”. Traducción del ingles: Lic. Patricio A. BRODSKY. Revista Nuestra Memoria. Año XI. Nº 26. Año: 2005. Pags. 137/ 153.

DE BERNART, Maura. Año: 2009 ´Multiple Transitions: Growing up Gypsies. The Case of Former Yugoslavian Young Gypsies in Bologna, Italy`. 4th Conference Young People & Societies in Europe and around the Mediterranean.

United States Holocaust Memorial Museum. ´Sinti and Roma` (en línea) http://www.ushmm.org

YVES, Ternon. Año: 1995. El Estado Criminal. Los Genocidios en el siglo XX. Edit: Peninsula. Lugar de Edición: Barcelona.