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domingo, 1 de abril de 2012

Sueldo de los banqueros.

¿Por qué gana tanto una estrella del fútbol, o de la música? Porque genera rentas, una especie de beneficios extraordinarios. Supongamos un equipo mediocre que contrata a un jugador que resulta ser una estrella. Grandes partidos, goleadas, trofeos: los aficionados quieren ir al campo a verlo; las cadenas de televisión quieren conectarse con el club para atraer audiencias y publicidad,… Todo esto aumenta considerablemente los ingresos del club: eso son las rentas generadas. Aparentemente, no parece que sus costes hayan aumentado: ha sustituido 90 minutos de un jugador malo por 90 de la estrella. Pero, claro, el jugador sabe que es él el que atrae a los hinchas y a las televisiones, y pide que se le pague una parte considerable de esas rentas. La opinión pública no lo ve con malos ojos, porque ese hombre ha revolucionado el fútbol, ¿no? Y los demás jugadores se llevarán, probablemente, un pellizco de las rentas ganadas por la estrella, aunque solo sea porque, si no le dan juego, la estrella no se puede lucir.
En un banco puede ocurrir algo parecido. Quizás ha contratado a un directivo estrella, que es capaz de obtener beneficios extraordinarios, y, como el futbolista, exige que se le suba la remuneración; si no, se marchará. Y como hay otros bancos deseosos de contratarlo, obtiene lo que pedía. Claro que ahora la opinión pública no aplaude con el mismo entusiasmo ese elevado sueldo. Porque, claro, yo voy al estadio a ver a mi ídolo, pero no llevo mi cuenta al banco porque el director general sea un crack. Además, las rentas generadas pueden no deberse al directivo, sino a otros factores: una competencia reducida, una regulación que favorece al banco, una ventaja geográfica,… El directivo sabe cómo se crean esas rentas, y se las puede apropiar mediante presiones para tener un sueldo más alto. El problema es que los accionistas, que son los perjudicados por los altos sueldos del directivo, no saben con certeza si él crea las rentas o solo se las apropia, y prefieren subirle el sueldo porque, si no lo hacen y el directivo se marcha, las acciones pueden caer en bolsa, si el mercado piensa que han perdido al directivo estrella, que llevó a la entidad a unos beneficios extraordinarios.
Supongamos ahora que el club de fútbol tiene dificultades financieras, a pesar del jugador estrella. Aparece un socio salvador, que aporta el dinero necesario para que el club continúe. Pero, claro, lo que él quiere es que el club vuelva pronto a los beneficios, para lo cual debe aumentar los ingresos, cosa nada fácil, o reducir los costes. Y una manera para conseguir esto es pedir o exigir al jugador estrella que reduzca sus demandas económicas, lo que será más fácil si la gran mayoría de los clubs tienen problemas económicos y no pueden pagar las astronómicas fichas que pide el jugador excepcional. Mira por donde la moderación del sueldo del futbolista puede tener sentido para el salvador del club.
Pues me parece que en los bancos con ayudas públicas puede pasar algo parecido. El Frob, o el Fondo de Garantía de Depósitos, entra como salvador del banco. Lo que le interesa es que desaparezcan los números rojos cuanto antes. Y una partida que le llama la atención (aunque no será, probablemente, muy elevada) es la de los sueldos de los consejeros y directivos. De modo que les exige que lo recorten. Quizás los resultados económicos sean poco importantes, pero tiene una función de ejemplaridad que facilitará, por ejemplo, la moderación de otros gastos.
Moraleja: el alto sueldo de los directivos no forma parte de los costes económicos del banco (sí de los costes contables); se debe a unos elevados ingresos que ellos desvían hacia sí mismos, en lugar de hacia los accionistas. Un recorte en las rentas que se apropiaban los directivos no reduce los costes económicos del banco (pero sí los costes contables), pero deja en la entidad las rentas generadas, que ahora se pueden apropiar las autoridades que contribuyen al salvamento del banco. 
Si esto es así, la limitación de remuneraciones tiene lógica. Otra cosa es que sea adecuada, suficiente y justa, y que no produzca efectos negativos por otras vías.

Antonio Argandoña.




Os presento los nuevos billetes en curso. Estos son los primeros. Aún hay más. "Viva la Crisis"







 Julio 2011.- Mientras que hay 5.000.000 de desempleados y el salario mínimo de un ciudadano común es de 641,40 euros mensuales, mayor incluso que en Grecia, y casi tres veces inferior a los 1.610 euros de Luxemburgo, los banqueros se embolsan unos sueldos desorbitados.
Algunas retribuciones, incluso, se aproximan al millón de euros mensual, como el consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz.
Pese a haber reducido en un pequeño porcentaje su sueldo y las peticiones de la Unión Europea de regular esas cantidades exacerbadas, los altos responsables de las entidades bancarias españolas siguen ganando unas cifras de escándalo. El más cotizado es Alfredo Sáenz. El consejero delegado del Santander, cada año, se embolsa 9.170.000 euros. Tanto Matías Rodríguez Inciarte como Francisco Luzón, ambos directores generales, se embolsan 6.500.000 euros cada uno, según cifras todas ellas hechas públicas. El presidente de la entidad, Emilio Botín, gana algo menos, pero la cifra también es destacable: 3.860.000 euros. El director general Juan Rodríguez Inciarte gana 3.800.000 euros y, algo menos, 3.480.000 euros, Ana Patricia Botín, consejera delegada del Santander en Reino Unido.
El BBVA también premia con altas remuneraciones a sus responsables bancarios. El presidente de la entidad, Francisco González, gana 5.320.000 euros. No es el único alto cargo del BBVA que percibe sueldos desorbitados, su director general, Ángel Cano, gana 3.600.000.
La Caixa tampoco paga mal a los suyos. Isidre Fainé cuenta con un salario de 2.700.000 euros. Algo menos, es lo que se lleva el presidente del Popular, Ángel Ron, con un sueldo de 1.230.000 euros. Parecido a lo que ganaba el ex consejero delegado de Bankinter, 1.050.000 euros, pero que, con el finiquito, creció hasta los 5.710.000 euros.
Lo hacen a la vez que miles de familias están siendo embargadas por las entidades bancarias. Más de 300.000 en los últimos años. Sólo en 2008, cuando la crisis todavía no había alcanzado la gravedad actual, 60.000 familias fueron embargadas por falta de liquidez y, como consecuencia, 180.000 personas perdieron su casa. 2010, batió el récord histórico en embargos, llegando hasta los 195.050. El dato es alarmante, pero, aunque aún no hay datos oficiales del número de familias que han quedado en la calle por culpa de las hipotecas, las estadísticas señalan que a lo largo de 2011, podrían triplicarse los del año pasado.
Casi todos los días, una familia es embargada en España por la grave situación actual. Durante las últimas semanas, tanto las plataformas de afectados por las hipotecas y las organizaciones que forman parte del movimiento 15-M están tratando de evitar los desalojos. Hasta ahora, en algunos casos, lo han conseguido, logrando aplazarlos. Estas plataformas reclaman la “dación de pago”, es decir, que la entrega de la vivienda sea suficiente para saldar las deudas hipotecarias en su totalidad. Algo que ni los bancos, esos que pagan cifras tan desorbitadas a sus empleados a la vez que dejan a miles de sus clientes desamparados, ni José Luis Rodríguez Zapatero ni Mariano Rajoy, quienes deberían velar por el bienestar de la ciudadanía, ni tan si quiera contemplan.

Los sueldos de los banqueros

Alfredo Sáenz, 9,6 millones de euros

Francisco González, 5,7 millones de euros

Matías Rodríguez Inciarte cobró 4,5 millones

Emilio Botín, cobra 3,9 millones

Ana Botín, 3,5 millones