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viernes, 2 de agosto de 2013

John Heartfield, el fotomontaje y Hitler, un arte VIP.

Los extraordinarios fotomontajes antinazis de John Heartfield




En la década de 1930 los nazis fueron ganando terreno en Europa. Muchos optaron por ignorar la amenaza de guerra que Alemania representaba para el mundo. John Heartfield (en la foto de arriba peinando a Hitler), ciudadano alemán cuyo nombre real era Helmut Herzfeld, optó por criticar al régimen a través del arte. Produjo una notable serie de fotomontajes (muchas décadas antes de que apareciera el Photoshop), la audacia de los cuales aún puede resultar sorprendente hoy en día.

Sangre y hierro


Bismarck había declarado que el pueblo alemán sería reformado a través de una combinación de sangre y hierro. Este fotomontaje de Heartfield de 1939 muestra exactamente cómo iban a ser interpretadas estas palabras en realidad. Heartfield había sido siempre un reaccionario cuando se trata de nacionalismo alemán. Nacido en 1891 vio, en primer lugar, los horrores de la Primera Guerra Mundial. En 1916, en plena guerra, cambió su nombre al idioma inglés para protestar contra el nacionalismo.

Kaiser Adolf


El motivo real del dominio de Hitler era algo totalmente transparente para Heartfield. El emperador con su viejo uniforme y el bigote hacia arriba representa que el poder simplemente había cambiado de manos y que, sin embargo, todo seguía igual en términos democráticos. Como socialista de izquierdas, Heartfield era diametralmente opuesto a la extrema derecha nazi que se extendió por Alemania.

Hitler se prepara para matar al gallo francés


El significado de esta fotografía de 1939 es tan agudo como el cuchillo que lleva el dictador en la mano. El pie de foto se refiere, irónicamente, al vegetarianismo de Hitler. Al ministro francés de Asuntos Exteriores se le ve imperturbable ante el afilado del cuchillo (después de todo, Hitler no comía carne). Por supuesto, Heartfield tuvo que abandonar Alemania, de lo contrario habría ganado un viaje a un campo de concentración. Salió de Alemania en 1933 y se trasladó a la vecina Checoslovaquia.

Mantequilla para todos


Esta tarjeta es una sátira sobre las palabras de Goering cuando afirmó que "las pistolas son mejores que la mantequilla", porque según él "el hierro hace a una nación fuerte, mientras que la mantequilla y la manteca de cerdo sólo hacen que la gente engorde". Esta es probablemente la foto más famosa de Heartfield.

El roble alemán


El roble representa a Alemania y es regado por la conciencia ambiental de Hitler. Sin embargo, lo que produce son bombas y cascos de hierro marcados con esvásticas. La imagen representa cómo se pervierten los ideales de una nación. Después de realizar este fotomontaje, Heartfield tuvo que abandonar también Checoslovaquia. Se dirigió a Inglaterra, donde vivió hasta el fin de la guerra.

La Edad Media y el Tercer Reich


Haciendo referencia a la rueda, instrumento de tortura medieval, Heartfield adaptó hábilmente la esvástica (en sí misma un símbolo indio mal utilizado por los nazis) a lo que le estaba ocurriendo al pueblo alemán bajo la "orientación" de Adolf Hitler y sus compinches. Podría decirse que esta imagen es un poco generosa con el pueblo alemán, presentándolo como una víctima más del nazismo.

La casa que construyó Hitler


Aquí se muestra el sistema político de Alemania como un castillo de naipes a punto de derrumbarse. El niño del tambor representa a Hitler y el naipe superior al industrial Thyssen, que representa cómo la industria estaba en connivencia con el dictador.

La paz y el fascismo


Esta es una pieza de la sátira especialmente brutal. La paloma de la paz se muestra ensartada en una bayoneta, lo que representa el ascenso del fascismo en Europa durante la década de los años 30. Al fondo, el edificio de la Sociedad de Naciones. Esta imagen muestra la amargura que muchos sintieron al ver que la naciente organización, fundada para representar a las naciones del mundo después de la Primera Guerra Mundial, había fallado en su deber de combatir un régimen como el de Hitler. De hecho, esta ineficacia fue lo que alentó el surgimiento del fascismo en Europa.