Translate

viernes, 7 de febrero de 2014

Abel Sánchez. Articulo "censura a las obras de Ausín Sáinz"


Abel Sánchez
COSAS DE LA RE-S-PÚBLICA
Resistente

Censura en Salamanca, lo que faltaba

Etiquetas

Créanme si les digo que todas las semanas tengo el propósito de hacer un comentario ameno, simpático, de esos que se leen sonriendo y que luego se olvidan sin hacer el más mínimo daño a nuestra fina piel. Sin embargo la realidad siempre viene a fastidiarme tan loables intenciones y acabo colocando un desabrido desahogo que algunos aguantan con infinita paciencia.
Esta semana, sin ir más lejos, quería dedicar mi columna a ese inmerecido monarca que ahora ha decidido poner un sueldo a la reina (fíjense ustedes que avance en la igualdad entre géneros, a partir de ahora Mari Sofi ya no tendrá que pedirle unos euros para la pelu todos los viernes, porque tendrá su propio sueldo, y podrá invitar tranquilamente a sus amigas a tomar el te con pastas después de haber estado juntas en algún acto benéfico a favor de “los pobres que tanto nos quieren”,), y también al príncipe y a la princesa (esto también lo entiendo, porque ya va siendo hora de que los pobres se independicen y dejen de vivir en el palacio de papá); quería felicitar a nuestra querida familia real por ser tan moderna y haberse convertido en unos funcionarios más (estaré pendiente del B.O.E. para presentarme a las próximas oposiciones, que me mola lo de ser príncipe) y hacer un comentario bonito, de esos que pueden enmarcarse con un coro de pajaritos de Disney, para demostrar que no soy tan borde.
Y en esas estaba cuando me despierto con la noticia de que el Ayuntamiento de Salamanca ha prohibido una exposición que ya estaba programada y prácticamente montada (de hecho ha sido unos días antes de su inauguración), del artista  AUSÍN SÁINZ, alegando que el autor había ocultado el contenido de algunas de sus obras, que se consideran “inadecuadas”.  Me pellizqué para despertar, porque estaba seguro de que un alcalde tan demócrata como el que disfrutamos no podía en ningún caso enseñar el hábito del inquisidor tras su luminosa sonrisa, ni caer en ese comportamiento soez que se llamaba “alcaldada”  (que los más jóvenes no sabrán que es, porque era propio de otros tiempos y no había vuelto a suceder desde que somos europeos). De nada me sirvió tan expeditivo procedimiento: estaba despierto y la noticia era cierta.
Llegué al convencimiento de que el tal Ausín Sáinz debería ser una especie de monstruo que se ha aprovechado de la buena fe de nuestros munícipes para hacer una apología del fascismo y la violencia. Intenté buscar en mi pobre memoria algún recuerdo de este autor, pero no encontré ninguno, debo confesar mi ignorancia ya que no conozco ni a Ausín Sáinz ni su obra; por eso hice lo que cualquiera en mi lugar, me entregué a la navegación en internet. En la red encontré algunas de las tan “inadecuadas obras”, entre las que destacan un retrato de una de nuestras infantas (fíjate que causalidad, se acuerda de la familia real como yo) con una bonita corona que parece un truño (con perdón), y otro de un tal Rajoy (con un adorno frontal parecido) junto a un tal Bárcenas frente a frente, como meditando la forma más efectiva de guardar unos sobres que parece que se cruzan entre ellos con cierta regularidad.
Aquí se chafaron mis buenas intenciones, se acabaron los mundos de yupi, vuelvo a mi habitual mala leche; resulta que la censura era  política, el Ayuntamiento está ejerciendo pura y simplemente un atentado contra la libertad de expresión; ¡qué pena!, ¡qué vergüenza!, ¿cómo estamos permitiendo la pérdida de las libertades más básicas, la vuelta al más ignominioso pasado?; y para acabar de arreglarlo lo hace alegando ignorancia sobre el contenido de la exposición, ¡qué desfachatez!; una cosa es que yo sea un analfabeto cultural y no conociera a Ausín Sáinz y otra muy distinta es que no lo conozcan los responsables de la ¿cultura? municipal: se trata de un artista importante, con una larga trayectoria y una obra sobradamente conocida, que además ya ha expuesto en un espacio municipal en el año 2.004.
A esto ha llegado la Salamanca que fue nombrada ciudad europea de la cultura.  No tengo palabras, tan solo quiero pedir perdón a Ausín Sainz y asegurarle que no todos los salmantinos practicamos la quema de herejes.
Y ahora no se qué hacer; quería decir de buen rollo que en las oposiciones a príncipe y a princesa deberían valorar como méritos reunir las virtudes que siempre han definido a los borbones: nepotistas, parásitos, puteros, hacedores de fortunas, pero eso sí, campechanos. A lo mejor alguien no entiende mis buenas intenciones, considerada inadecuadas mis palabras y me censura.
http://www.salamancartv.com/contributorpost/censura-en-salamanca-lo-que-faltaba/