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lunes, 13 de noviembre de 2017

Wellington derrotado en Burgos.



En otoño de 1812, las tropas del ejército aliado, comandadas por el general Wellington, una de las figuras más reconocidas de la historia militar de la época, llegaron a Burgos con el firme propósito de echar al ejército de Napoleón, que años antes se había instalado en el cerro de San Miguel y desde entonces controlaba toda la ciudad y, por ende, buena parte del tercio norte peninsular. Después de varios meses de asedio, las tropas dirigidas por Wellington tuvieron que retirarse con el rabo entre las piernas.

Aquella fue la mayor derrota de la historia del general, aunque varios meses después, el ejército imperial hubo de abandonar Burgos, llevándose consigo parte del patrimonio de la ciudad al volar el polvorín instalado en el Castillo. Sin embargo, el episodio protagonizado por el ejército aliado en 1812 había pasado ya a los anales y hoy en día supone un capítulo fundamental en la historia de la ciudad que se volvió a llevarse a cabo, al menos de manera figurada, nuevamente en Burgos.